Si pudieras, amor,
arrancar de mi cielo
telarañas de lágrimas,
laberintos de sueños,
que atrapan con sus hilos
añoranzas, recuerdos.
Si pudieras calmar
mis latidos inquietos,
sacudiendo a la vida,
golpeando al deseo
en tu puerta cerrada,
con la nieve en mi cuerpo.
Si pudieras sentir
la sed de mis anhelos
sondeando el abismo,
averiguando el secreto
por la duda que habita
en mi humano desierto.
Si pudieras romper
el muro del silencio
con expresiones sinceras,
con palabras de afecto,
abriendo a la verdad
la dicha del encuentro.
Si pudieras oír
mis callados lamentos
las preguntas de amor,
las dudas de celos,
ensordeciendo mi alma
con gemidos internos.
Si pudieras mirar
en mis ojos el miedo,
el miedo de perderte,
el temor de tu hielo
que congeló el ardor
con agujas de invierno.
Si pudieras, al fin,
desvelar el misterio,
brotaría el abrazo,
naceria el deseo,
se elevaría el alma,
te abrasaría el cuerpo.
Si pudieras amar
entregándote entero,
reluciria la dicha,
brillaría el destello
de la ardiente pasión
que se apagó en el tiempo.
¿Volvería el amor
de aquel tiempo primero?.

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