Hoy
te escuchaba prendada
con abrigo de ternura
abrazada a tus palabras.
abrazada a tus palabras.
Hoy
me acariciabas el alma
con tu mirada llena
de silenciosas lágrimas.
Hoy
en susurros temblorosos
me mecías las entrañas
con las nanas de todos tus sueños.
No necesitas metáforas
labradora de sueños,
porque todos ellos
los siembras en mi esencia
y los conviertes
en presencias.
No pierdas la fe
y condúcela
con esperanza
que siempre así,
se hacen y se hallan
los tiernos encuentros.


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