Tu cuerpo como día derramado
Y noche devorada;
La luz de tus cabellos
Que no se calman nunca
La sombra de mi tacto;
Mi garganta, un vientre que amanece
Como el mar que se enciende
cuando toca la frente de la aurora;
Tus tobillos, puentes del verano;
que envuelve todo con su calor,
Mis muslos nocturnos que se hunden
En la música dulce del anochecer;
Mi pecho que se alza
Y arrasa con su suavidad;
Tu cuello, donde mis labios se pierden,
Tus manos que acarician mi totalidad,
Mis palabras lentas que descienden
como arena caída sobre otra arena
Esto que se me escapa,
Agua y delicada oscuridad,
Mar naciendo o muriendo
Esos labios y dientes,
Tus ojos hambrientos,
Me desnudan de mí
Y tu furiosa gracia me levanta
Hasta los quietos cielos
Donde me haces vibra al instante;
En la cima de los besos,
y en la plenitud del mundo y de sus formas.

1 comentario:
Maravillosa descripción dotada de profundo romanticismo del encuentro intimo de dos seres que se aman. La poetisa escribe en primera persona, como si fuera ella misma la que siente esa bellisima relación con el ser amado. Para leerla una y mil veces, experimentado todos esos encantadores sentimientos.
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