Muchas veces me digo en silencio
que no llore, que puedo....
como siempre he podido.
No es facil, nunca lo fue,
pero tampoco impocible.
Camino sola por la calle,
con el corazon cansado
y el alma aprendiendo a sostenerse.
Las lagrimas asoman, pero sigo
porque incluso rota
no me detengo.
Aprendi a ser abrazo
cuando nade estaba,
a ser fuerza
cuando todo dolia,
y aunque duela el paso,
sigo andando,
porque rendirme
nunca fue una opcion.

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